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viernes, 26 de marzo de 2010

El mar y las rocas

Ayer dedique un ratito de mi tiempo a pensar, solamente a pensar, que ya es mucho... Sentada en unas rocas junto al mar y junto a un pescador, primero charlé con él, después se impuso el silencio. El único ruido, el del mar, comencé a dejar mi cabeza fluir mientras contemplataba aquella imagen, la ciudad a mi espalda, frente a mi el mar, limitado y enjaulado por las carreteras y nosotros, nuestro mundo...

Al observar como rompía una y otra vez contra las rocas me hizo fijarme en ellas, en la erosión del agua durante años, en las formas redondeadas y pulidas que quedan... Se me ocurrió pensar que a lo mejor aquello se podía comparar con la vida y las personas. El mar era la vida, con las personas que conocemos, con nuestras vivencias, con los lugares, los paisajes... y las rocas podíamos ser nosotros. Pensaba que la vida nos erosiona, de una forma positiva o negativa, con la misma constancia y rutina que lo hace el mar con las rocas, unas veces mas duramente y otras mas suavemente... Pero es ese desgaste el que de alguna manera nos va puliendo.

Por mi cabeza también paso, que hay cosas que asumimos, que aceptamos y que conscientemente no nos afectan, pero que, de alguna manera, nos van erosionando, desgastando cosas en nosotros, sentimientos, pensamientos... Quizás, un día nos miremos por dentro y digamos, aquello que nunca me importo, hoy me doy cuenta que con el tiempo me desgastó...

Sin embargo no lo veo ni lo siento de una forma negativa, simplemente voy cambiando, evolucionando mientras la mar me golpea...



6 comentarios:

Anónimo dijo...

precioso relato, eso es lo fantástico de vivir en una isla poder ver el mar desde cualquier punto y poder pensar,reflexionar... sobre las cosas que nos pone la vida delante, y si es en buena compañía pues mejor. sigue escribiendo que lo haces muy bien, no es tanto la forma sino el contenido de tus relatos llenos de sensibilidad.

Candela dijo...

Aunque soy de tierra adentro, tengo un cordón umbilical imaginario unido al mar. Lo echo de menos. Estoy de acuerdo con tus reflexiones: la vida nos pule, pero nuestro núcleo es siempre el mismo :)

Magah dijo...

Hoy un blog me hizo pensar en algo parecido, decía yo que la vida nos amasa un poco, va moldeando nuestras formas.

Besos!

Ico dijo...

Me ha gustado mucho la metáfora con el mar y las rocas.. la vida nos va golpeando y va conformando nuestro carácter pero depende de nosotras si permitimos que sea para bien o para mal.

El Museo de la Luna dijo...

Bella página. Sólo déjeme hacerle una recomendación desde la amistad y el cariño: vaya a la sección de colores del blog, y elija el rojo para el borde, pero no para el fondo. Para el fondo elija un color menos agresivo, que transmita mejor toda la paz que usted expresa. Este fondo rojo es muy apasionado, pero no conjunta con el tono suave y hermoso de sus palabras y de los elementos que componen el blog. A riesgo de parecerle impertinente, pienso que es bueno hacer críticas constructivas.

Por lo demás, todo lo que leo y miro aquí es precioso. Incluso el fondo lo es, sólo que no me cuadra demasiado, eso es todo. Pienso que un blanco o tono cálido claro le iría muchísimo mejor. Blanco es pureza y calma, que son las cualidades más notorias aquí.

Me permito hacerle una sugerencia sobre la sección de comentarios también, por si puede serle de utilidad.

Dentro de su blog, en "Configuración", vaya a la sección de "Comentarios" y en ella, donde pone "Ubicación del formulario de comentarios", elija la opción número dos: "Ventana emergente".

De esa forma los amigos que le escriben comentarios no salen de su página, sino que les aparece una sub-ventanita flotante muy mona. Así no hay que andar yendo hacia atrás para volver a la página principal.

Está usted cordialmente invitada a nuestro museo y tiene todo el derecho del mundo a decirnos también lo que considere que debemos mejorar. Nos será de mucha ayuda.

Un beso.

Tantaria dijo...

Suerte que tienes el mar cerca para pensar...