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sábado, 1 de agosto de 2009

Sexo a todas horas


¿Quién dijo que el sexo, tiene edad? Nadie, porque…¡ es mentira¡. Yo lo tengo comprobado. Os voy a contar una experiencia visual que he tenido y que no sirve más que para demostrar lo que yo en mi ignorancia pensé que estaba, a esa edad, olvidado: el sexo en la vejez.

Desde pequeñitos, ya sin saber de que va el tema, nos frotamos buscando esa sensación de gusto. Con el tiempo crecemos y practicamos sexo con todas las letras, voluntariamente y con quien queremos (no voy a entrar en más matices que se podría…).

Lo que me sorprende, y el motivo por el que hoy escribo este post, es por esa llamada tercera edad, en la que parece que incluso vivir ya cuesta, pues sorpresa, los ancianos piensan en sexo continuamente.

Como ya sabéis trabajo en una residencia y últimamente, no hago más que alucinar porque mis usuarios no hacen otra cosa que tener deseo sexual y menciono tres ejemplos para que se puedan sorprender.

Tengo un usuario que tiene 96 años, pues este hombre, que no voy a entrar en detalles, porque seria demasiado extenso, no hace otra cosa que estar todo el día haciéndose pajas, le da igual el lugar y el momento, lo único que busca es sentarse al lado de alguna mujer, incluso de su hija, y una vez conseguido esto, a trabajar, y no para hasta que llega al orgasmo. Es impresionante, le han llevado a la psicóloga del centro para ver porque hace esto e intentar corregírselo… No entiendo bien el porqué de ese afán en cortar al hombre sus necesidades, pero bueno, ya se sabe, una residencia es como una cárcel a veces. Y a tan avanzada edad, se ven obligados a estar continuamente reprimidos como si de niños se tratase.

Por otro lado, tengo una usuaria que tiene un retraso mental importante. Esta mujer de unos 68 años de edad, es como una niña pequeña y su búsqueda diaria consiste en sentarse al lado de algún usuario o usuaria para cogerle las manos y guiarle mientras se frota los pechos y se dan pequeños picos. Pueden pasar las horas así… Mientras tanto, hay otros usuarios que no necesitan tanto control, y se dedican a salir a los jardines para esconderse entre los arbustos para poder meterse mano durante el mayor tiempo posible. Como niños escondiéndose de sus padres para que no les regañen, mujeres con hombres, mujeres con mujeres y hombres con hombres. Al final, solo buscan cubrir sus necesidades, como todo el mundo, independientemente de su edad.

Los trabajadores, familiares y cuidadores del centro cada vez que comentan sobre el tema, siempre hacen la misma “broma”, - que les dan de comer para empezar a tomarlo yo….-

Y digo yo que, si al final ellos practican, disfrutan y tienen mas deseos que la población madura… De esta manera y siendo así, no me importa llegar a vieja.

6 comentarios:

Candela Cano dijo...

Refrescante y optimista este post, Tara, por lo que dices y por la manera de contarlo. Poder seguir sintiendo deseo y placer a edades tan tardías es fantástico, siendo el sexo uno de los placeres físicos (y no físicos) por excelencia. No me lo querré perder.

maslama dijo...

hola guapa;
la tercera edad tiene sus deseos y necesidades, como todo el mundo.. supongo que para algun@s es más fácil ignorarlo

besos,

Ico dijo...

La verdad como con la infancia preferimos no pensar en sus necesidades.. pero afortunadamente nuestros instintos siguen vivos siempre que nuestro espíritu lo esté

Anónimo dijo...

Este ejemplo de sexo desmedido y sin tabúes es producto de una larga represión a lo largo de toda su vida. Sus íntimos colaboradores: la iglesia, la familia, y demás animales. Un beso amiga

Tantaria dijo...

Pues sí, qué manía tiene la gente con reprimir la conducta sexual de los demás. ¡Y que alegría poder desoírles a todos!

El Museo de la Luna dijo...

De lo que nadie dice nada es de la fotografía que has elegido. Deben pensarse que son una pareja de ancianos. Pero no. Es la cabeza cortada y dividida en dos en una autopsia hace 100 años. Y al tipo no se le ocurrió otra cosa que agarrar al pobre difunto, partirle y hacer que los dos hemisferios del cráneo se besasen. Por el otro lado están los sesos.

Muy desagradable.